viernes, 12 de septiembre de 2014

Pasteles y migajas


El otro día estuve recordando a una amiga muy querida que se fue a vivir a Ocotlán, Jalisco y de la cual ya no he sabido nada. Si alguien la ve por ahí avísenme porque si la extraño!!
En una de esas tardes cafeteras de verano cuando Querétaro se inundó,  me entró un antojo extremo de unos ricos choux. Pequeños pedacitos de cielo rellenos de crema pastelera... mmmm!!!!! Bueno, pues me quedé con las ganas de comerlos, pero me hicieron recordar a  mi amiga Claudia;  me acordé de ella porque hace los “choux” más ricos del mundo, le encanta la repostería y a cada una de sus creaciones le pone el alma y el corazón.
Además es compradora compulsiva de implementos para la cocina, una vez, después de un desayunito fuimos a Liverpool, mi amiga Liz y yo nos detuvimos a ver trapos (obvio que en el departamento de Ropa para dama, no crean que trapos de sacudir) por su parte, Claudia se detuvo a ver bandejas para pastel, duyas y moldes para galleta, yo pensé que era algo muy inusual! 
A Claudia la conocí en la peor escuela del mundo, y no es metáfora eh??, llevábamos a nuestros hijos al Instituto Ernst Hemingway que fortuitamente ya desapareció, bueno volviendo a Claus, un día estaba yo esperando a mis hijos y se acercó como si nada a saludarme y como si lleváramos años de vernos me preguntó si yo había visto a una tercera señora porque quedó de entregarle “no-sé-que” cosas…  luego me contó que su esposo “no-sé-que” y al final se despidió tan fresca como llegó…(zas! me desconcertó óigame!)…luego de varios encuentros de ese estilo supe su nombre. De verdad la extraño!  

Así, con esa simpleza ella hacia deliciosos pasteles, elegía sin pensarlo mucho cada receta y cada ingrediente según la ocasión y a veces la ocasión era simplemente que se le antojó hornear un pastel. Yo por mi parte, cuando iba a su casa, para evitar la gula me quedaba con antojo de otra rebanadita y terminaba recogiendo las deliciosas migajas con un dedo y saboreándolas como si fuera el pastel completo… como las gotas del la felicidad del champagne.

Curiosamente mi vida ha sido como un pastel de los de Claudia, y tal vez en general así es cuando experimentas una pérdida,  tu juntas tus ingredientes: harina, royal, huevos, azúcar y chocolate o vainilla o fresas o cualquier ingrediente. Al juntar los ingredientes los mezclas siguiendo escrupulosamente una receta o bien te dejas guiar por tu sentido culinario y con ilusión horneas un lindo pastel, el pastel mas perfecto que cada uno pueda desear, por desgracia no siempre te lo puedes comer todo y en un momento dado “la vida” te entrega solo migajas de lo que horneaste.  Así que hay dos caminos: Te desgastas luchando contra corriente por tu mitad o tomas tus migajas y las disfrutas más que aquel lindo pastelote que ahora está amargo...

No olvidemos que mientras respiremos el horno sigue encendido y siempre podremos juntar nuevos ingredientes para hornear otro pastel!!!

Yo ya estoy juntando mis ingredientes.  Ya tengo los huevos


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22 sep. 2011


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