viernes, 12 de septiembre de 2014

Un ultimo baile


Se encontraron por primera vez en un club de danza, ella era un sol y el parecía una estrella de cine, en cuanto el entró en el salón todas las miradas se clavaron en sus movimientos lentos y cuidadosos, como si hubiera ensayado ese porte al caminar; y era claro que desde que entró solo tuvo un destino: ella.  
Ella era hermosa y amable pero raramente aceptaba bailar con alguien, todos ahí sabían cuán difícil era llevarla a la pista, unos decían que valía la pena intentarlo, otros solo la miraban con curiosidad y otros simplemente decían que era pedante. Cada semana se presentaba en el club de danza y ahora tenía amigos que se sentaban con ella por turnos mientras salían a bailar, platicaba con todos, hombres y mujeres y a pesar de no bailar se lo pasaba muy bien.
Cuando ella lo vio en la puerta del salón sus ojos se iluminaron y una sonrisa nerviosa se dibujó en sus labios cuando lo vio dirigirse directamente a ella. Las otras mujeres la miraron expectantes, aceptaría por fin dejar su silla de costumbre en la mesa de costumbre?
La primera vez que ella llegó al club de danza acaparó la atención de todos los hombres, era alta y delgada, su cabello abundante recogido en un chongo le hacía lucir una piel lozana y fresca. Decían que desde que su marido se fue ella solo quería estar tranquila y decidió esmerarse en su apariencia lo mínimo posible, sin embargo la genética la había favorecido y contra eso no se puede ir.  De inmediato los hombres comenzaron a acercarse para sacarla a bailar, pero a todos los rechazó, dijo que solo quería ver y cuando se sintiera más confiada saldría a la pista, nadie supo que al mirarlos bailar, ella en su mente se hacía dueña de la pista, siempre pensaba en una pareja de baile pero nunca le ponía rostro. Al volver a casa, sola, dormía escuchando en su mente la música que una vez más dejó correr sin bailar, y se juraba: La próxima semana si.
El extraño se estaba acercando y cuando llegó a su lado, para sorpresa de todos, ella lo invitó a bailar, por unos segundos todos se detuvieron asombrados mirando cómo, después de casi dos años,  ella entraba en la pista de baile. Se veía radiante, orgullosa y feliz, el sentía la mirada de la gente pero poco le importó, ella era buena bailarina, era hermosa y tenía esos ojos brillantes puestos en él. Bailaron toda la noche, se sentaban de vez en cuando para refrescarse pero de inmediato ella lo volvía a invitar a la pista, nada la podría detener ahora que se había decidido, solo quería seguir bailando. Pusieron su canción preferida y comenzó a bailar tal y como lo había hecho en su mente, el prácticamente iba siguiéndola, casi no podía ir a su ritmo pero se esforzó. Después de un par de vueltas ella cayó en sus brazos, se miraron, se besaron y ella se desvaneció.
Todos corrieron a ver qué pasaba, el la posó en la pista y comenzó a sacudir su inerte cuerpo sin ninguna respuesta. Alguien llamó a una ambulancia pero era totalmente inútil, ella ya se había ido. Detrás de toda la gente se abrió paso una mujer, de las que se sentaba a platicar con ella cada sábado y dijo.
-Toda su vida fue bailarina. Cuando su esposo murió a ella le dio el primer infarto, tenía 40 años, después de muchos años, durante un temblor, le dio otro infarto, su médico le dijo que cualquier esfuerzo la mataría. Cuando llegó aquí por primera vez venía por su ultimo baile pero le dio un poco de miedo, después le tomó gusto al club de baile y se prometió salir a bailar solamente si a sus 73 años algún hombre la hacía ruborizarse.
En ese momento llegaron los paramédicos y el hombre de 70 años que aun sostenía la cabeza de la bella dama le dijo:
-Gracias por concederme el último baile, fue un honor.
Y dejó caer una lágrima.
https://www.youtube.com/watch?v=K5KAc5CoCuk

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